domingo, 7 de febrero de 2021

NO ES SÓLO CUESTIÓN DE NORMAS, ES CUESTIÓN DE DEMOCRACIA (Iª PARTE) (EDITADO)

Cuando hablamos del funcionamiento del Poder Judicial o de cualquier otro poder, muchas veces caemos en el error de hacerlo o solo desde un punto de vista ideológico o solo desde la perspectiva meramente jurídica, analizando el significado o interpretando lo que la norma que analizamos, bien sea la Constitución o cualquier norma legal, en el sentido de que dicha norma se ha aplicado respetando el espíritu democrático que cualquier ley o ley de leyes sirve para el objetivo para que se ha creado, entre otros motivos, el respeto a los derechos humanos, la democracia, en consecuencia el equilibrio entre los ciudadanos y los tres poderes que deberían surgir de la voluntad de la ciudadanía. 

Porqué he dicho "deberían" surgir de la voluntad de la ciudadanía, porque la realidad ha demostrado que en muchas ocasiones hay y ha habido un gran trecho entre lo que debería ser, lo que necesita la sociedad y los tres poderes hacen, pero que o bien no se comprende lo realizado o el objetivo de esos poderes y muchas veces la diferencia es tan abismal que parece que vivamos en mundos paralelos.

Opino, que las persona con o sin inquietudes sobre los temas públicos, y queramos o no debemos reconocer que a pesar de nosotros, los actos de los poderes, terminan influyendo en lo más íntimo de nuestro ser y en ocasiones a todo nuestro entorno.

La sociedad funciona como funciona porque en algún momento hubo un "acuerdo" entre todos los miembros de la misma, bien aceptando las normas del "juego" o bien haciéndonos participes directa o indirectamente, según nuestra función en la misma, como por ejemplo siendo miembro de uno de los poderes, o trabajando en los entresijos de los mismos o bien impulsando recursos para evitar o impulsar medidas que el resultado final, implique un resultado más beneficioso o menos oneroso para nosotros como personas de manera individual y dependiendo de algunas circunstancias, puede influir en un conjunto de ciudadanos, y de hecho así sucede.

Cuando estudiaba para las oposiciones a la Administración de Justicia, se me enseñó que el Poder Judicial es en esencia,  la herramienta con la que se sirve la sociedad para solucionar el conflicto que se crea entre la acción de la administración y la ciudadanía.

La Constitución es la que es y evidentemente, como obra humana tiene defectos y contradicciones, pero  eso no es excusa para no cumplirla pero si que es bueno que  de vez en cuando se revise y se vaya mejorando, pero para ello ha de haber un compromiso serio entre los gobernantes, gobernados y las instituciones que son el pilar del sistema político actual, de ahí que haya titulado, que no es solo cuestión de normas, es cuestión de democracia, pero no una democracia cualquiera sino en una verdadera democracia.

En la segunda parte profundizaré un poco más sobre estas reflexiones, hasta entonces cuidaros todos, nos va la salud en ello.