
A estas alturas de la historia, parece que en según que momentos, a muchas personas, se les olvida que el funcionario que vive en su misma escalera, está sujeto activo y pasivo de derechos y deberes como los demás, es decir, se olvidan de que somos ciudadanos.
Puede parecer muy evidente, pero nosotros, tenemos nuestras dobles obligaciones como ciudadanos y como funcionarios, al igual que un panadero lo es como panadero y ciudadano, como un mecánico, como una ama de casa, etc.
Nosotros también debemos pagar los impuestos, esos mismos que cualquier persona paga y nos echa en cara que gracias a pagar esos impuestos, nosotros cobramos ¿Se han parado a pensar que los funcionarios, nos pagamos a nosotros mismos?
Como ya he manifestado en multitud de veces, nosotros no tenemos privilegios, es el sector privado que no tiene garantizados los mismos derecho, porqué no está sujeto a una obligatoriedad, creo que salvo el despido disciplinario, el despido por cese de actividad no fraudulenta de la empresa, en el sector privado, los trabajadores tendrían que tener, la misma seguridad laboral y otros derechos iguales, de esta forma se cumpliría el artículo 14 de la Constitución.
Siempre digo, que unos no han de perder, sino que los demás han de ganar, el problema es quizás el sistema económico-social, pero eso es harina de otro costado-o no, según se mire- y lo que tendríamos que conseguir dos objetivos fundamentales, uno, es conseguir que nuestros compañeros de Justicia, en todos los ámbitos de la Administración comprendieran, que en estos momentos tenemos que dejar a un lado consideraciones ideológicas a parte y estar unidos, porqué si no lo hacemos nos estamos tirando piedras sobre nuestro propio tejado y por otra parte conseguir que la ciudadanía no nos vean como algo ajeno, en este terreno avanzamos muy poco a poco, pero avanzamos, en cambio en el primer objetivo, por desgracia aún estamos lejos.
Lo dicho...
¡SIN JUSTICIA, NO HAY DEMOCRACIA!
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