Si alguien pensaba que con el relevo en el Ministerio de Justicia, se iban a producir cambios positivos para la ciudadanía en tema de derechos ciudadanos, estaban equivocados. Cierto es que la "oveja" Gallardón, nos tuvo engañados durante mucho tiempo, no podíamos entender esa insistencia del ex-ministro en convertirse en uno de los "doce en el pativulo", pues aparentemente su "talante" no concordaba con el de sus compañeros de partido que eran lo más rancio del panorama conservador de nuestro país y debo confesar que no me cuadraba tampoco que la "paloma" llamada Rajoy iba a ser casi tan halcon como su predecedor, espero que no nos meta en otra guerra ilegal, pero todo apunta a que sí, pero volviendo al tema de mi tocayo (sic); nuestro ministro de Justicia, no es menos radical que su compañero de partido, solo que tiene ordenes de guardarse las verdaderas intenciones del partido en el gobierno en un cajón hasta las próximas elecciones y a las pruebas me remito, me refiero a la congelación de la privatización del Registro Civil y mucho me temo que la ley del aborto volverá a Resurgir.
A pesar de todo, no puede esconder el verdadero rostro antidemocrático del régimen rajoyano, proponiendo la penalización de quienes desde la prensa publiquen las filtraciones en temas judiciales, pero ¿Cómo se le ocurre a este hombre proponer esto en puertas de unas elecciones? ¿Acaso pretende hundirnos la barraca? habran pensado más de un alto cargo del PP y algún miembro del su propio gobierno, a la vista está la rápida rectificación por el mismo, contradiciendose así mismo si hace falta.
Yo, como profesional que soy de la administración de Justicia, evidentemente veo mal que nadie de dicha administración filtre datos que estan bajo secreto, pero si se produce y esta se publica no podemos hacer nada, porqué la censura es algo que no consagra nuestra Constitucion-la misma que dicen defender los del PPSOE- bien al contrario, lo que consagra nuestra carta magna, es precisamente la libertad de prensa.
Creo que todos debemos pensar que ya no podemos sacrificar más nuestras libertades y lo que hay que hacer es castigar a quien filtra a la prensa dichas informaciones, pero no debemos matar al mensajero, aunque el mensaje no nos guste.
Bien, aquí lo dejo por el momento, seguiré de cerca la estela de Rafael Catalá, en particular y del resto de los miembros del ejecutivo, que mide muchos los tiempos para consevar votos, pero a veces se abren brechas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario